La compra
La etiqueta
La seguridad
El mantenimiento
Reciclaje
Se considera electrodoméstico todo aparato doméstico que funciona con energía eléctrica. El campo de los electrodomésticos es muy amplio, y alcanza desde un frigorífico hasta una lavadora, un televisor, un vídeo o un teléfono móvil, hasta una agenda electrónica.
Cuando adquirimos un electrodoméstico nos han de dar la factura de la compra.
La factura es el documento imprescindible que nos facilitará realizar una ulterior reclamación, en caso de problemas con el aparato. Además, si se pierde la garantía o si por algún motivo no se entrega, puede necesitarse el tiquet o la factura para hacer reclamaciones.
Ha de tener los datos siguientes: datos del establecimiento, datos del consumidor, identificación del producto, precio, impuestos, fecha y firma.
Cuando se adquiere un electrodoméstico se recomienda fijarse, cuando sea necesario, en el etiquetado energético, acústico y ecológico. Esta información permitirá valorar si el aparato optimiza el consumo energético y, por tanto, si se puede ahorrar energía; si el confort puede verse afectado por el ruido que emite el aparato y si el proceso productivo para su fabricación ha sido respetuoso con el medio ambiente.
En la etiqueta del aparato siempre debe constar, como mínimo, los datos siguientes:
Todos estos datos deberán especificarse, al menos, en español.
Se considera producto seguro el producto que en condiciones de uso normal o razonablemente previsible no presente ningún riesgo o presente únicamente riesgos mínimos, compatibles con el uso del producto y considerados admisibles de acuerdo con un alto nivel de protección de la salud y de la seguridad de las personas.
La Unión Europea establece que todos los productos que se comercializan en el territorio de los 15 estados deben ser seguros. Para conseguir este objetivo, todas las administraciones de los estados que forman la Unión Europea han creado un sistema de intercambio rápido de información que es fundamental cuando se detecta un producto que comporta un riesgo grave. Uno de los indicadores de un producto seguro, de acuerdo con esta normativa europea, es la marca CE.
Los electrodomésticos deben llevar las instrucciones de uso al interior del embalaje, y algunos hasta deben llevar un esquema de su funcionamiento eléctrico.
Los electrodomésticos necesitan un mantenimiento regular pero sencillo, solamente es necesario seguir las instrucciones de los fabricantes (descongelar el frigorífico, utilizar antical, etc.).
Cuando un electrodoméstico sea revisado durante el período de garantía, debe efectuarse esta revisión en un servicio oficial de la marca.
Los electrodomésticos tienen unos componentes que pueden causar graves daños al medio ambiente, por esto, cuando se necesite tirar alguno, no se puede hacer en la basura, sino que hay que llevarlo a un centro de recogida de residuos.
Los centros de recogida de residuos o los puntos verdes son competencia municipal. Por tanto, lo mejor que se puede hacer cuando se vaya a tirar un electrodoméstico, es solicitar al ayuntamiento cómo hacerlo, ya que existen ayuntamientos que disponen de un servicio municipal de recogida de electrodomésticos.